La Confederación Venezolana de Industriales, conocida como CONINDUSTRIA, ha expresado su postura firme y clara ante el reciente anuncio de la administración sobre la posible llegada de nuevos actores económicos e inversión extranjera al país. El presidente de CONINDUSTRIA, Luigi Pisella, ha subrayado la necesidad imperante de establecer un «piso parejo» para todas las empresas que operen en el territorio nacional, garantizando así una competencia justa que beneficie a la **industria venezolana** y al desarrollo económico en su conjunto. Este llamado busca asegurar que la llegada de capitales foráneos fortalezca, y no debilite, el tejido productivo local. Si bien CONINDUSTRIA celebra y apoya activamente la atracción de inversión extranjera, considerándola un motor potencial para el crecimiento, esta institución insiste en que dicha inversión debe realizarse bajo condiciones equitativas. La organización enfatiza que no se pueden otorgar privilegios o ventajas que coloquen a las empresas nacionales en una situación de desventaja competitiva. La intención es fomentar un ambiente de sana competencia donde tanto inversionistas locales como internacionales contribuyan al progreso del país sin menoscabar la producción existente. La «igualdad de condiciones» a la que hace referencia CONINDUSTRIA implica, fundamentalmente, que no existan exenciones fiscales, arancelarias o regulatorias especiales para los recién llegados que no sean aplicables de la misma manera a las empresas que ya operan y generan empleo en Venezuela. Este principio es crucial para evitar distorsiones en el mercado y para que la **industria venezolana** pueda competir en igualdad de oportunidades, lo que es esencial para su sostenibilidad y expansión a largo plazo.
DESCRIBIR EL PANORAMA ACTUAL DE LA PRODUCCIÓN NACIONAL
Luigi Pisella ha sido enfático al señalar los múltiples desafíos que la producción nacional ha enfrentado y sigue enfrentando en la actualidad. Entre estos obstáculos, destacan los elevados cargos parafiscales, es decir, impuestos y aranceles que gravan la actividad industrial y comercial. Esta carga impositiva, sumada a la competencia de productos importados que a menudo ingresan al país con exenciones de Impuesto al Valor Agregado (IVA) y aranceles, crea un desequilibrio significativo. Esta situación repercute negativamente en la capacidad de expansión de la **industria venezolana**. Otro factor crítico que afecta severamente a la **industria venezolana** es la notoria escasez de acceso a mecanismos de crédito. Las empresas locales luchan por obtener financiamiento que les permita modernizar sus operaciones, expandir su capacidad productiva o incluso cubrir sus necesidades de capital de trabajo. A esto se añade la sobrevaloración del Bolívar, lo que encarece las exportaciones de productos nacionales y favorece aún más las importaciones, desincentivando la producción interna. La lista de adversidades no termina allí. La excesiva tramitología burocrática y los complejos procesos administrativos representan una barrera adicional para el desarrollo empresarial. Asimismo, la reducción del consumo interno, producto de la situación económica general, impacta directamente en la demanda de productos locales. Finalmente, la precariedad de los servicios públicos, como el suministro de agua, electricidad, combustible, el estado de las vialidades y la inseguridad, constituyen serios impedimentos para la operatividad eficiente de las industrias, obstaculizando el desarrollo de la **industria venezolana**.
LA AMENAZA DE UNA COMPETENCIA DESLEAL
El presidente de CONINDUSTRIA ha criticado que, en el presente, el sistema económico parece favorecer decididamente las importaciones sobre la producción nacional. Esta dinámica no solo perjudica a las empresas locales, sino que también desincentiva la inversión en la **industria venezolana** local y limita la capacidad de generar empleo y valor agregado. Una política que prioriza el consumo de bienes importados por encima de los producidos internamente, corre el riesgo de erosionar la base industrial existente. Pisella ha calificado de «falso dilema» la idea de que el país debe elegir entre las importaciones y la producción nacional. Su visión es que ambos pueden y deben coexistir, siempre y cuando se establezcan reglas claras y transparentes que aseguren un campo de juego equitativo para todos los participantes del mercado. La clave reside en la capacidad del gobierno para diseñar e implementar políticas que fomenten la complementariedad y no la exclusión, beneficiando así a los consumidores y a la economía en general. En este contexto, CONINDUSTRIA reafirma la capacidad de la **industria venezolana** para satisfacer una parte considerable de la demanda interna. Según sus estimaciones, la producción nacional podría cubrir hasta un 70% de lo que el país consume, si se le brindan las condiciones adecuadas para operar y competir de forma justa. Este dato resalta el potencial que tiene el sector industrial para contribuir significativamente a la soberanía económica y al bienestar de los ciudadanos.
BASES PARA UN CRECIMIENTO SOSTENIBLE Y EQUITATIVO
Para lograr un crecimiento económico sostenible y verdaderamente equitativo, es fundamental establecer un marco legal y económico predecible y transparente. Esta predictibilidad es lo que atrae y retiene tanto la inversión nacional como la extranjera, pues brinda seguridad a los empresarios sobre las reglas del juego a largo plazo. La estabilidad jurídica es un pilar indispensable para cualquier economía que aspire a desarrollarse de manera sostenida y con confianza. Las reglas de juego justas y aplicables a todos los actores del mercado deben abarcar aspectos cruciales como la fiscalidad, los aranceles de importación y exportación, y el acceso a divisas o a financiación. Es imperativo que tanto las empresas nacionales como las internacionales operen bajo las mismas normativas, sin favoritismos que puedan distorsionar la competencia o generar rentas excesivas para algunos en detrimento de otros. Solo así se podrá construir un mercado robusto.
Un entorno de competencia leal no solo beneficia directamente a las empresas, sino que también tiene un impacto positivo en la creación de empleo de calidad y en la estabilidad económica general del país. Cuando la **industria venezolana** puede competir en igualdad de condiciones, tiene mayores incentivos para innovar, mejorar su productividad y expandir sus operaciones, lo que se traduce en más oportunidades laborales y un mayor bienestar para la población.IMPLICACIONES PARA EL EMPLEO Y EL BIENESTAR SOCIAL
Una **industria venezolana** fuerte y competitiva es sinónimo de generación de valor, diversificación económica y, crucialmente, de creación de empleos estables y dignos. El fortalecimiento de la **industria venezolana** es un pilar que no solo impulsa el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), sino que también tiene un efecto multiplicador en la economía, al generar demanda de insumos, servicios y tecnología local, consolidando cadenas de valor que benefician a múltiples sectores. En este sentido, la inversión extranjera, cuando se articula adecuadamente con las capacidades locales y respeta el principio de igualdad, puede ser un complemento poderoso para los esfuerzos nacionales. Puede traer consigo nuevas tecnologías, conocimientos especializados y capital que, al fusionarse con el talento y los recursos venezolanos, impulse una modernización y una expansión de la producción que beneficie a toda la sociedad. Es importante recalcar que la posición de CONINDUSTRIA no es la de oponerse a la inversión foránea, sino la de garantizar que esta se integre de manera constructiva, sin socavar las bases de la producción local. El objetivo final es construir una economía más robusta y resiliente, donde la **industria venezolana** pueda florecer junto a la inversión internacional, creando un ecosistema económico dinámico y equitativo para todos los participantes.
EL LLAMADO A LA COHERENCIA EN LAS POLÍTICAS ECONÓMICAS
El llamado de Luigi Pisella es, en esencia, una invitación a la coherencia en las políticas económicas de la administración. Es fundamental que las iniciativas destinadas a atraer capital extranjero estén alineadas con estrategias que también fortalezcan y protejan la producción nacional. Una visión integral que considere el desarrollo de ambos frentes es indispensable para impulsar el crecimiento de la **industria venezolana** y la economía en general. Para lograr este equilibrio, es imprescindible un diálogo constructivo y constante entre el gobierno y el sector privado. La experiencia y el conocimiento de los industriales venezolanos son invaluables para la formulación de políticas que sean efectivas y que respondan a las realidades y necesidades del país. Solo a través de la colaboración se podrán superar los retos y aprovechar las oportunidades que se presenten en el camino hacia la recuperación y el crecimiento. En conclusión, el mensaje de CONINDUSTRIA resuena con una profunda preocupación por el futuro de la **industria venezolana**, pero también con una clara visión de cómo se puede avanzar. Es un llamado a la equidad, a la justicia competitiva y al reconocimiento del potencial inherente de la **industria venezolana**. El desarrollo de un marco que asegure un «piso parejo» para todos los actores económicos es la clave para un futuro próspero y para que Venezuela aproveche al máximo sus capacidades productivas.
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¿Cuál es la principal preocupación de CONINDUSTRIA ante la llegada de empresas internacionales?
CONINDUSTRIA manifiesta su preocupación por la posible falta de igualdad de condiciones entre las empresas nacionales y los nuevos actores económicos internacionales. Exigen que no se otorguen privilegios o exenciones especiales a los inversionistas extranjeros que no se apliquen de igual forma a la **industria venezolana**, para así garantizar una competencia justa.
¿Qué desafíos enfrenta actualmente la industria venezolana según CONINDUSTRIA?
La **industria venezolana** enfrenta múltiples desafíos, incluyendo altos cargos parafiscales, competencia desleal de productos importados con exenciones, falta de acceso a crédito, sobrevaloración del Bolívar, excesiva burocracia, reducción del consumo interno y la precariedad de servicios públicos esenciales como agua, electricidad y combustible.
¿Considera CONINDUSTRIA que las importaciones deben eliminarse para favorecer la producción nacional?
No, CONINDUSTRIA descarta la idea de un «falso dilema» entre importaciones y producción nacional. Su postura es que ambos pueden coexistir y complementarse. Lo fundamental es que se establezcan reglas de juego claras, predecibles y equitativas para todos, permitiendo que la **industria venezolana** y la inversión extranjera contribuyan al desarrollo del país sin perjudicarse mutuamente.
* Este artículo fue creado con ayuda de una inteligencia artificial para producir texto similar al humano, y corregido por un periodista especializado de RDN Digital.
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