La esfera diplomática internacional ha sido testigo de una firme declaración por parte de Rusia, un actor global clave, que ha instado a Estados Unidos a reconsiderar sus acciones y demandas contra el liderazgo de Venezuela. En un movimiento que subraya las profundas divergencias en las relaciones internacionales y la interpretación de la soberanía nacional, Moscú ha elevado su voz para solicitar la liberación de Nicolás Maduro, el presidente de Venezuela, y de su esposa, Cilia Flores. Este pronunciamiento no es un hecho aislado, sino que se inscribe en un contexto de tensiones prolongadas y de una política de sanciones que ha marcado la interacción entre Washington y Caracas durante varios años. La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, María Zajárova, fue la encargada de articular esta posición de manera contundente a través de su canal oficial en la plataforma de mensajería Telegram. Sus palabras no solo reflejan la postura del gobierno ruso frente a lo que considera una injerencia indebida, sino que también ponen de manifiesto una crítica abierta a la estrategia estadounidense de utilizar sanciones y recompensas como herramientas de presión política. Zajárova calificó estas medidas como «ilegales» y una forma «inaceptable de presión», encapsulando así el sentimiento de gran parte de la comunidad internacional que disiente del uso unilateral de estas herramientas en la política exterior. La funcionaria rusa fue explícita al recordar que las acciones contra el liderazgo venezolano no son un caso único en la política exterior de Estados Unidos. Hizo referencia a la aplicación de sanciones similares, a las que describió como «unilaterales e ilegítimas», dirigidas contra líderes de Cuba y contra un alto funcionario del Tribunal Supremo Popular de Rusia. Esta comparación busca ilustrar un patrón de conducta que, según la perspectiva de Moscú, se repite en diversas latitudes, generando un precedente preocupante para la estabilidad y la no injerencia en los asuntos internos de los estados soberanos. La insistencia de Rusia en este punto subraya su propia experiencia con medidas restrictivas impuestas por Estados Unidos y sus aliados.
LA CRÍTICA RUSA A LA POLÍTICA DE SANCIONES
En su declaración, Zajárova puso especial énfasis en la recompensa de 15 millones de dólares que el Departamento de Estado de Estados Unidos ha ofrecido por la captura de Nicolás Maduro, así como en los 10 millones de dólares ofrecidos por la de Cilia Flores. Estas ofertas, presentadas bajo la justificación de la «guerra contra las drogas», son vistas por Rusia no como una medida legítima de aplicación de la ley, sino como una clara violación del derecho internacional y una forma de «terrorismo de Estado» por parte de Estados Unidos. Esta conceptualización de las acciones estadounidenses como «terrorismo de Estado» refleja una profunda condena y una preocupación por las implicaciones que tales políticas podrían tener para la seguridad y la soberanía de cualquier nación.
La crítica de Rusia no se limita únicamente a las recompensas, sino que abarca la totalidad del enfoque de Estados Unidos, el cual perciben como un doble rasero en la aplicación de la justicia. Zajárova argumentó que Estados Unidos aplica su sistema judicial de manera selectiva, buscando interferir de forma directa en los asuntos internos de naciones soberanas. Esta percepción es fundamental en la postura rusa, ya que considera que tales acciones socavan los principios de la carta de las Naciones Unidas y el respeto a la autodeterminación de los pueblos. El discurso ruso aboga por un orden internacional multilateral donde las disputas se resuelvan a través del diálogo y el respeto mutuo, no mediante la imposición de voluntades. Las acusaciones de «narcoterrorismo» contra Maduro y Flores, presentadas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos en 2020, han sido la base para la imposición de estas recompensas. Sin embargo, para Rusia, la utilización de estas acusaciones para justificar tales medidas representa una extralimitación de poder y una instrumentalización de la justicia con fines políticos. La posición rusa insiste en que estas acciones solo contribuyen a agravar las tensiones y a obstaculizar cualquier posibilidad de resolución pacífica o diplomática de las diferencias existentes entre los países involucrados.UN RECORRIDO POR LA INTERVENCIÓN HISTÓRICA
Zajárova, en su análisis, contextualizó las acciones actuales de Estados Unidos dentro de un patrón histórico de intervencionismo en América Latina. La diplomática rusa recordó episodios clave como la invasión de Bahía de Cochinos en Cuba en 1961 y la invasión de Panamá en 1989. Estas referencias históricas no son aleatorias; sirven para trazar una línea continua en lo que Moscú percibe como una política exterior estadounidense caracterizada por la intervención militar y la injerencia en la soberanía de los países latinoamericanos. Al evocar estos eventos, Rusia refuerza su argumento de que las recientes acciones contra Venezuela forman parte de un modus operandi preexistente y profundamente arraigado. La mención de estos eventos históricos tiene un propósito claro: demostrar que la actual presión sobre el gobierno venezolano no es un incidente aislado, sino la continuación de una política de larga data. Esta perspectiva busca legitimar la preocupación de Rusia y posicionarla como defensora de los principios de no injerencia y respeto a la soberanía, principios que considera esenciales para la coexistencia pacífica de las naciones. Rusia ha sido consistentemente crítica con lo que considera el excepcionalismo estadounidense y su tendencia a imponer su visión del mundo a otros estados, especialmente en regiones que históricamente ha considerado su «patio trasero».
La postura de Rusia se alinea con aquellos países que defienden un orden mundial multipolar, donde el poder y la influencia estén distribuidos entre varias potencias y no concentrados en una sola hegemonía. En este sentido, el apoyo a Venezuela y la demanda por la liberación de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, no solo responden a los lazos bilaterales entre Moscú y Caracas, sino que también reflejan una visión estratégica más amplia sobre el equilibrio de poder global. Rusia se posiciona como un contrapeso a la influencia estadounidense, abogando por el respeto a la diversidad de sistemas políticos y la no imposición de un modelo único.RECHAZO A LAS POLÍTICAS DE PRESION EXTRANJERA
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia reiteró su oposición a este tipo de políticas de «presión y chantaje» que, a su juicio, socavan la estabilidad regional e internacional. La diplomacia rusa se ha caracterizado por defender el diálogo como la única vía legítima para resolver las disputas y tensiones entre estados. Al rechazar las sanciones y las recompensas, Rusia no solo defiende a un aliado estratégico, sino que también aboga por un sistema de relaciones internacionales basado en el derecho y el respeto mutuo, en contraposición a las medidas coercitivas unilaterales. Esta postura ha encontrado eco en otros países que también han expresado su descontento con la política de sanciones. La declaración de Zajárova culmina con una reafirmación del apoyo de Rusia a aquellos países que enfrentan lo que considera «injerencia externa». Este respaldo no es meramente retórico; se ha traducido en diversas formas de cooperación y asistencia, tanto diplomática como económica, a naciones que se encuentran bajo presión de potencias occidentales. En el caso de Venezuela, el apoyo de Rusia ha sido un factor crucial para el gobierno en su esfuerzo por resistir las presiones externas y mantener su autonomía en la escena internacional. La cooperación entre Rusia y Venezuela abarca diversos sectores, desde el energético hasta el militar, fortaleciendo así sus lazos bilaterales.
Finalmente, la petición de Rusia para la liberación de Nicolás Maduro y Cilia Flores no es solo un acto de solidaridad, sino una clara señal de su compromiso con la defensa de los principios de soberanía y no injerencia. Es un recordatorio de que las tensiones geopolíticas continúan siendo una realidad palpable en el escenario global, y que diferentes actores tienen visiones diametralmente opuestas sobre cómo deben manejarse las relaciones entre naciones. Este episodio subraya la complejidad del ajedrez geopolítico actual y la importancia de comprender las diversas perspectivas en juego. Invitamos a nuestros lectores a seguir explorando más análisis y noticias detalladas sobre los eventos que configuran nuestro mundo en RDN Digital.PREGUNTAS FRECUENTES
¿Quién emitió la declaración pidiendo la liberación de Nicolás Maduro y Cilia Flores?
La declaración fue emitida por María Zajárova, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, a través de su canal oficial en Telegram.
¿Qué razones esgrime Rusia para su petición?
Rusia califica las sanciones y recompensas de Estados Unidos como «ilegales», «inaceptables» y una forma de «terrorismo de Estado», argumentando que representan una injerencia en los asuntos internos de naciones soberanas y un doble rasero en la aplicación de justicia.
¿Qué ejemplos históricos de intervención citó Rusia para respaldar su postura?
María Zajárova citó como ejemplos históricos de intervención estadounidense en América Latina la invasión de Bahía de Cochinos en Cuba en 1961 y la invasión de Panamá en 1989.
* Este artículo fue creado con ayuda de una inteligencia artificial para producir texto similar al humano, y corregido por un periodista especializado de RDN Digital.
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