Mientras en Cuba ven la televisón con nerviosismo, en Venezuela resulta que en febrero duplicamos las exportaciones. ¡Vaya salto! De 383.000 a 788.000 barriles diarios. Si alguien todavía cree que la captura de Maduro fue solo por «derechos humanos», es que no ha visto los gráficos de Kpler Ltd. Estados Unidos no solo trajo a los «guerreros de élite», trajo los diluyentes, la nafta y la logística que el chavismo —en su infinita incompetencia— había destruido.
VENEZUELA: EL PLAN B DE LA GUERRA
Los Guardianes de la Revolución amenazan con incendiar el Estrecho de Ormuz y Trump contempla una «guerra prolongada» contra Irán, Venezuela se ha convertido en el amortiguador de los precios. ¡Qué conveniente! El crudo pesado de la Faja, ese que Maduro no sabía ni cómo sacar, ahora fluye hacia Chevron, Vitol y Trafigura.
Trump es un genio del pragmatismo: bombardea Teherán con una mano y firma licencias para la nafta venezolana con la otra. China ya no nos compra (claro, se les acabó el chollo de los descuentos opacos), pero ¿a quién le importa Pekín cuando tienes a las refinerías gringas extrayendo petróleo a niveles récord? La «soberanía» de Delcy hoy se mide en cuántos cargamentos de diluyente le deja entrar Washington. Es una capitulación energética total, pero hey, al menos hay luz y la producción sube.
VENTE VENEZUELA CELEBRA: ÁVILA Y MOYA EN CASA
En medio de este baile de millones de barriles, nos llega una noticia que sí nos calienta el alma: Milciades Ávila y Edwin Moya, el equipo de hierro de María Corina Machado, ¡están libres! Junto a ellos, el activista Julio Velazco.
Es una victoria de la firmeza. Pero seamos críticos: estas liberaciones no son un gesto de bondad de la «presidenta» Delcy. Son los peajes que Washington le cobra por cada barco que sale de Jose. Es el «toma y dame» de la política actual. Soltaron a Milciades (preso desde 2024 por el simple pecado de proteger a María Corina) porque el General Donovan y Marco Rubio no aceptan menos. Es un alivio, sí, pero es un recordatorio de que en Venezuela la justicia hoy se despacha en el Departamento de Estado.
EL ESCENARIO GLOBAL: TEHERÁN TIEMBLA, CARACAS BOMBEA
Lo que está pasando en Irán es serio. Bombardeos cada dos o tres horas, ventanas temblando y el Estrecho de Ormuz cerrado de facto. Trump dice que la guerra durará «cuatro o cinco semanas», pero sabemos que cuando Donald se pone el uniforme de Commander in Chief, no se detiene hasta que el mercado se estabilice.
Venezuela tiene la oportunidad de oro —o de petróleo— de reinsertarse en el mundo occidental. Pero critico constructivamente: si ese dinero del petróleo se queda en las manos de la «comisión de Arreaza» o se usa para remodelar El Helicoide mientras el sistema eléctrico sigue pegado con saliva, habremos cambiado un dictador por una junta administrativa de lujo.
PROPUESTAS Y CRÍTICAS
Para que el Petróleo no se nos vuelva humo
- FONDO DE RECONSTRUCCIÓN SUPERVISADO: Ya que el 70% del petróleo cedido lo manejan Vitol y Trafigura, propongo que el pago de esos 50 millones de barriles no pase por las cuentas de Delcy. Ese dinero debe ir a un Fondo de Emergencia Nacional manejado por técnicos independientes y supervisado por el Tesoro de EE. UU. para reconstruir las termoeléctricas. No queremos que la «transmisión hacia una nueva era» se quede sin luz.
- SINCERIDAD EN LA ALIANZA: Delcy llama a Trump «amigo y socio». Yo le propongo a Delcy que, si es tan amiga, abra el Registro Electoral. La verdadera «estabilización» que pide Donovan no es solo que el petróleo fluya, es que el voto cuente.
CONCLUSIÓN: LA GASOLINA DE LA LIBERTAD
Estamos en un momento estelar. El mundo arde en el Este y nosotros bombeamos en el Sur. La captura de Maduro nos abrió la puerta, y el hambre de energía de Trump nos puso la alfombra. Pero no se equivoquen: el petróleo pesado de la Faja es un sustituto para el crudo iraní, pero la democracia no tiene sustitutos.
La presión y la firmeza dan resultados. Hoy Milciades duerme en su cama, y mañana esperemos que el último preso político salga de El Helicoide. Venezuela está mejor que hace ocho semanas, sí, pero solo estaremos «bien» cuando el dueño del petróleo sea el ciudadano y no el que mejor le caiga al General de turno en Washington.
Amanecerá y veremos…
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