Resulta que el profesor Steve Hanke —una de las mentes más brillantes de esa «derecha académica» que tanto pica en Miraflores— nos lanza la cifra del horror: 665% de inflación anual. Mientras el BCV guarda un silencio sepulcral (probablemente porque no tienen tóner para imprimir tantos ceros), la realidad nos dice que nuestra moneda ha perdido el 87% de su valor en un año. ¿Soberanía monetaria? Por favor, la única soberanía que queda en Venezuela es la de quien tiene un billete de 20 dólares en el bolsillo.
DOLARIZAR: ¿SINCERIDAD O CAPITULACIÓN?
El debate está que arde. Unos dicen que es la «salida lógica» para estabilizar precios y atraer inversión. Otros, como Daniel Arráez, nos recuerdan la verdad incómoda: da igual si la moneda es el dólar, el bolívar o el cacao; si no hay seguridad jurídica ni independencia de poderes, cualquier moneda que pase por las manos de este Banco Central terminará contaminada por la discrecionalidad de los mismos de siempre.
Dolarizar oficialmente sería reconocer que el chavismo destruyó el signo monetario. Sería ponerle una «camisa de fuerza» a un gasto público opaco que, como bien señala Ronald Balza, ha sido históricamente adicto al endeudamiento. Pero seamos realistas: el Tío Sam no va a dejar que Delcy imprima dólares, y ese es el miedo real en Miraflores. Perder la maquinita de hacer billetes de monopolio es perder el último aliento de su control social.
BITCOIN Y USDT: LA RESISTENCIA DE LOS PIES DESCALZOS
Es fascinante ver cómo Venezuela se coló en el Top 20 de adopción cripto. No es por moda «techie», es por supervivencia pura. Cuando el bolívar se derrite y el dólar físico escasea o lo marcan con el «impuesto al lujo», el USDT se convierte en el oxígeno de la economía transfronteriza. Somos una sociedad que ya no confía en su banca convencional. Como dice Raymond Orta, quizás el modelo de Bermudas sea el camino: stablecoins supervisadas. Pero, ¿se imaginan a este CNE o a esta Fiscalía supervisando algo con transparencia? Sería como poner a Drácula a cuidar el banco de sangre.
EL FÚTBOL COMO DIPLOMACIA DE EMERGENCIA: EL CASO NAHUEL GALLO
¡Y miren qué joya! Liberaron al gendarme argentino Nahuel Gallo. Pero no fue por la «buena voluntad» de la Ley de Amnistía, ni por la presión de la Cancillería argentina sola. ¡Fue la AFA y la FVF! En la Venezuela de 2026, la pelota tiene más peso diplomático que el Derecho Internacional.
Es vergonzoso que un cabo que estuvo en «desaparición forzada» desde diciembre tenga que ser canjeado gracias a gestiones futbolísticas. Gracias a Dios que Nahuel ya vuela a Buenos Aires, pero que no se nos olvide: su libertad es un recordatorio de que en El Helicoide (ese que Delcy quiere pintar de centro social) todavía quedan cientos que no tienen a un «Chiqui» Tapia que interceda por ellos.
💡 PROPUESTAS Y CRÍTICAS: HACIA UNA MONEDA CON RESPALDO DE LIBERTAD
- DOLARIZACIÓN CON INSTITUCIONALIDAD (NO A LO CIEGO): Critico constructivamente: dolarizar sin un Banco Central Independiente es solo cambiar el color del papel. Propongo que si se avanza hacia la oficialización del dólar, se haga bajo un tratado de asistencia técnica con la Reserva Federal de EE. UU. (nuestro nuevo «socio»), para garantizar que los fondos no sean desviados a las cuentas de la «transmutación» roja.
- LEGALIZACIÓN DE LAS STABLECOINS: Si el 9% de las remesas ya entra por cripto, el Estado debe desregular y proteger estas transacciones. Basta de perseguir a los que hacen P2P. Propongo adoptar el modelo de USDC supervisado, para que el venezolano tenga una red de seguridad digital frente a la voracidad fiscal de Miraflores.
- UNIFICACIÓN CAMBIARIA YA: Como dice el director de Ecoanalítica, Alejandro Grisanti, antes de cualquier cirugía mayor, hay que eliminar el control de cambio. Esa brecha es la cuna de la corrupción. Si Delcy es tan «amiga» de Trump, que demuestre su fe en el mercado eliminando las trabas que hoy asfixian al que quiere importar un repuesto.
CONCLUSIÓN: EL DÓLAR DE LA CONVENIENCIA
A Estados Unidos le interesa nuestro petróleo, y a Delcy le interesa el dólar para sobrevivir. Es un matrimonio de conveniencia donde el pueblo venezolano sigue pagando la fiesta con una inflación del 665%. El «brillante comienzo» de Trump no puede ser solo ver a Chevron sacando crudo; tiene que ser ver al trabajador recuperando su poder adquisitivo.
La dolarización oficial es un debate necesario, pero no es una varita mágica. La verdadera moneda de un país es la confianza, y esa no se imprime en Washington ni se decreta en una Asamblea chavista. Se gana con elecciones libres. Mientras tanto, seguiremos refugiándonos en el USDT y celebrando cada liberación, aunque venga con sello de la FIFA.
Amanecerá y veremos…
La noticia a un click de distancia
